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Consejos para ser un buen coach

Consejos para ser un buen coach

El coaching es una disciplina basada en la relación entre coach y coachee. Gracias a este lazo, la persona guiada logra encontrar solución a sus problemas. Sin embargo, el buen coach debe tener en cuenta una serie de factores para no perder la perspectiva.

¿Qué se debe evitar?

En primer lugar, se debe tener siempre en mente que la misión es guiar, no ordenar. A veces sucede que un coach pierde este punto y comienza a dar consejos directos, en lugar de guías para que el coachee reflexione. Se trata de alcanzar el máximo potencial del cliente. Lo importante es creer en todo momento en sus cualidades y no adoptar un punto de vista de “arreglar lo que está mal”.

Se debe evitar también una actitud moralista. Nadie contrata a un coach para que le juzgue, sino para que le ayude a encontrar el camino. Lo que es peor, juzgar se trata de una actitud tóxica. Para evitar que se cuele una mala cara en algún momento, es importante interiorizar que la meta es analizar y guiar, no juzgar. De nuevo, volvemos a que hay que creer en las capacidades del coachee. Se le debe dirigir para que él mismo arregle los desaguisados. El objetivo del coaching no es ser una figura que diga lo que se debe hacer, sino acompañar en un camino.

¿Qué se debe mejorar?

Por otro lado, hay características que hacen a un coach ser bueno y que es muy recomendable cultivar. Practicar la escucha activa y mejorar las habilidades comunicativas son la base. En este punto entra también la empatía, para descifrar qué puede estar sintiendo el coachee. Si se logra una comprensión correcta de lo que pasa por su cabeza, será mucho más fácil ver su situación desde un enfoque amplio para guiarle.

Además, trabajar maneras de mejorar la confianza mutua es otro punto importante. Aprender cómo crear un entorno propicio, en qué se basa o las líneas que se deben marcar ayudará mucho de cara a las futuras sesiones.

En resumen, para ser un buen coach hay que tener presente la función de guiado, para evitar caer en errores y ver claramente cuándo se hace el trabajo de manera correcta y cuándo hay que mejorarlo.

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