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¿Cómo puede ayudarnos el coaching a evitar el efecto Dunning-Kruger?

¿Cómo puede ayudarnos el coaching a evitar el efecto Dunning-Kruger?

Nuestra mente está cargada de sesgos cognitivos. Por culpa de ellos, muchas veces podemos tener creencias erróneas que nos llevan a cometer errores. Una de las funciones del coaching es hacernos recapacitar para detectarlos y evitarlos. Entre estos sesgos, hay uno muy curioso llamado efecto Dunning-Kruger.

Este efecto psicológico tiene que ver con nuestra capacidad para evaluar nuestras competencias. Los psicólogos sociales David Dunning y Justin Kruger descubrieron que cuando se tiene poco conocimiento sobre un tema, sobrevaloramos nuestras capacidades. Sin embargo, cuando sí se tienen conocimientos, tendemos a infravalorarlas.

El motivo es que tenemos cierta incapacidad metacognitiva para interpretar nuestras propias capacidades cuando estas son bajas. En cambio, al mismo tiempo, nuestro cerebro tampoco es bueno interpretando las capacidades de los demás cuando somos competentes. Esto ha de entenderse como tendencias que tenemos. Es decir, si realizamos un análisis más tranquilo, podemos evitar caer en el sesgo.

El efecto se descubrió mediante un curioso experimento. En la Universidad de Cornell, pidieron a estudiantes que hicieran un examen. Antes de empezarlo, les hicieron poner la nota que creerían que sacarían. Al corregir los exámenes, detectaron una correlación inversa: Los que sacaban poca nota, se ponían mucha. Los que sacaban mucha, tiraban a la baja siempre.

¿Cómo puede ayudarnos el coaching?

Un coach, mediante su acompañamiento, nos ayudará a salir del procesamiento cognitivo heurístico. De esta manera, podremos evaluar mediante rutas mentales más elaboradas y, por tanto, más precisas.

Hay que tener en cuenta siempre que el ser humano es capaz de aprender. De ahí que sea importante saber exactamente en qué punto nos encontramos. Si un tema lo dominamos menos de lo que creemos, podremos trabajar para mejorarlo. Sin embargo, si nos lanzamos sobrevalorándonos, cometeremos errores. Por ejemplo, si decidimos iniciar algún negocio en un mercado que no conozcamos bien pero creamos que sí. Si somos conscientes, nos preocuparemos por estar preparados. Si no, puede que nos demos cuenta demasiado tarde y perdamos dinero.

En cambio, el otro lado de este efecto, el de subestimarmos cuando somos capaces, puede hacer que dejemos pasar oportunidades por creer que no podremos.

El coaching puede ayudarnos mucho a controlar nuestros sesgos, al obligarnos a hacernos preguntas que nos saquen de ellos.

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